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lluviaHumberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, manifestó su desacuerdo con las afirmaciones recurrentes de que la globalización lingüística –de la mano de los medios masivos de comunicación– haya contribuido a que el idioma español se hiciera “neutro, inerte, descolorido e inexpresivo”. El catedrático estuvo en lunes en la Universidad de la Ciudad de Nueva York presentando su libro “La globalización del léxico hispánico”. Expresó en esa ocasión que “en los dos últimos lustros se han mantenido los niveles de riqueza léxica de los medios hispanos”, y se preguntó: “Entonces, ¿dónde está la pobreza de esos medios de comunicación?”.

Según el funcionario, “resulta curioso” que las “graves acusaciones” relacionadas con ese supuesto empobrecimiento del lenguaje “hayan sido hechas sin prueba alguna que demuestre esa realidad que denuncian”. En busca de esas pruebas, su estudio se basó en la riqueza o densidad léxica del lenguaje de los medios. Ese concepto se determina como la relación entre los vocablos de contenido semántico (sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios) y el total de palabras de un texto, eliminando los términos que aparecen repetidos y los nombres propios.

El índice de un ensayo tomado al azar del escritor mexicano Carlos Fuentes era de 69,7. En la lengua hablada, de 68,5 para el nivel culto, 62,5 para un nivel intermedio y 56,5 para el nivel popular. Para los medios de España, Hispanoamérica y Estados Unidos en español, en tanto, el coeficiente de riqueza léxica estaba entre 68,4 y 69,6, es decir, casi en el mismo nivel que el texto de Fuentes. Esos datos le permitieron a López Morales corroborar la hipótesis de su investigación.

El académico se opuso a la idea de que los efectos de la globalización léxica sean perniciosos. Por el contrario, opinó que “tiende a eliminar los privilegios, construidos gracias a ciertos usos perversos de las lenguas que otorgan a sus hablantes dominación o primacía”, ya que “las barreras idiomáticas –añadió– suelen permitir, entre otras cosas igualmente nefastas, el control del poder”.