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uvasEl Telescopio Spitzer de la NASA ha revelado nuevas evidencias de que las cenizas de una estrella muerta pueden generar planetas. El telescopio infrarrojo observó la escena alrededor de un pulsar, el remanente de una estrella que estalló, y encontró un disco circundante, formado con los desechos expulsados durante los estertores de su agonía estelar. Los escombros polvorosos en el disco podrían, finalmente, agruparse para formar planetas. Esta es la primera vez que los científicos detectan material con el que se forman los planetas alrededor de una estrella que pereció en una violenta explosión.

El artículo en donde se informa sobre este descubrimiento del Telescopio Spitzer aparece en el número del 6 de abril de la revista Nature. Otros autores del artículo son Zhongxiang Wang, autor principal y el coautor David Kaplan, ambos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

“Estamos asombrados de que el proceso de formación de planetas parezca ser tan universal”, dice el Dr. Deepto Chakrabarty también del Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, investigador principal de esta nueva búsqueda. “Los pulsares emiten una gran cantidad de radiación de alta energía, y aun en este duro ambiente, observamos un disco casi idéntico a los que se encuentran alrededor de estrellas jóvenes donde se han formado planetas”.

El descubrimiento representa también la pieza perdida de un rompecabezas que surgió en 1992, cuando el Dr. Aleksander Wolszczan de la Universidad de Pennsylvania encontró tres planetas en órbita alrededor de un pulsar denominado PSR B1257+12. Los planetas de dicho pulsar, del doble de tamaño que la Tierra, fueron de hecho los primeros planetas que se encontraron fuera de nuestro sistema solar. Los astrónomos desde entonces han buscado evidencia indirecta de que los planetas de pulsar nacían de un polvoriento disco de escombros, pero nadie hasta ahora había detectado directamente este tipo de disco.